Autora del libro "Sí tengo tiempo"

Núria Garcia Rovira

Fisioterapeuta experta en Osteopatía Emocional y Productividad Saludable. Creadora de Sí Tengo Tiempo.

Nacida en Cardedeu, feliz residente en Sant Andreu (Barcelona)

Quedamos pronto un martes por la mañana. Ella llega súper puntual, sonriente. Me cuenta que empieza el día sacando a pasear a su perra a las 6:20 y luego se va al gimnasio. Normal, a las 9:30 ya lleva un buen trecho.

Café en mano (ella no toma), me cuenta apasionada sobre su libro, sobre su primer Sant Jordi como autora, sobre cómo se propuso escribirlo de forma disciplinada. Todo emana orden en esta mujer. Practico la escucha activa porque no quiero perderme ni un ápice de todo lo que me cuenta. Mirándola recuerdo por qué decidí dedicarme full time a emprendedores, es el paradigma de la ilusión por lo que hace, con su tono y su lenguaje no verbal. Unos orientales la observan desde la mesa contigua y estoy convencida de que se están enterando de mucho más de lo que pensamos.

Me cuenta que lleva años con una consulta de osteopatía, aunque para mí este nombre se queda corto. Establece una conexión con sus pacientes a través de la cual es capaz de percibir el foco de sus preocupaciones: trabajo, un hijo, pareja. No suele comentarlo a menos que lo verbalicen ellos o estén abiertos a entender que el dolor tiene su origen más allá de la parte física o biomecánica. Ella sufrió en sus carnes un dolor que acumuló durante mucho tiempo, hasta que hizo un reset en su vida liberándose de todo lo que no la hacía feliz. Hoy es otra mujer. Consigue cumplir todos sus objetivos manteniendo su consulta. Establece sus propios métodos de gestión del tiempo y utiliza herramientas digitales que la animan a ver que su proyecto avanza. Con su segundo libro a punto de ver la luz, Núria nos cuenta su historia de éxito.

¿En qué punto viste que lo tuyo con los pacientes traspasa los límites de la ciencia?

Una de las cosas más bonitas que me ha aportado mi profesión es la de poder desarrollar mi capacidad de escuchar y observar a los demás. Nos pensamos que escuchar solo se puede hacer a través de los oídos y que ver solo se puede hacer a través de los ojos, pero podemos llegar a entender al otro a través de todos nuestros sentidos, y en mi caso, especialmente, del tacto. Todos tenemos la capacidad de comunicarnos a través del lenguaje no verbal, de hecho, somos expertos en ello. Si alguien está triste puedes percibirlo, si alguien está enfadado también. El cuerpo tiene la capacidad de expresar aquello que nosotros estamos viviendo, sintiendo e incluso que esté bloqueado a nivel inconsciente. Cada tejido del cuerpo tiene su función biológica, y una lesión o dolor en un tejido puede estar indicándonos un conflicto concreto. Siempre me ha gustado escuchar y desde pequeña siempre me han dicho que tengo una intuición muy desarrollada. Las ganas de ayudar y comprender más allá de lo visible ha facilitado mi camino.

En tu caso, ¿cómo te diste cuenta de que tus dolores eran creados por tus sentimientos?

El “click” de verdad lo hice cuando inicié el postgrado de Osteopatía Energética Informacional en el 2011. Para mí fue un antes y un después. Todo lo que trabajábamos en clase eran como “pequeñas bofetadas con cariño” que me sacudían internamente. Entendí que mi cuerpo me estaba hablando y que necesitaba cambiar muchas cosas en mi vida sí quería sentirme bien y ser feliz. Esa formación cambió mi perspectiva profesional y fue el impulso que necesitaba a nivel personal. A medida que iba transformando bloqueos, tomando decisiones, etc., yo me iba encontrando mejor y conecté con una Núria que me pensaba que ya no existía.

¿Podemos decir que han cesado por completo?

Han disminuido una infinidad y ahora puedo realizar actividades y ejercicios que eran impensables para mí. Existen días que no me duele nada, pero mí cuerpo sabe ahora que cuando me alerta de algo le escucho de verdad, y le agradezco que a veces me duelan cosas. El dolor es algo que existe y es necesario. El objetivo no debe ser el que no nos duela nada, porque hay lesiones y enfermedades que siempre van a doler. El objetivo es aprender de él y no convertirlo en sufrimiento. Cuando lo observo con perspectiva, en el fondo lo que a mí me dolía más no eran las lesiones, era el sufrimiento interno que sentía dentro de mí. Ese sufrimiento es el que hacía aumentar el volumen de mi dolor físico. 

Das talleres para mejorar la salud y así evitar dolores y lesiones. Inevitablemente te lo tengo que preguntar: ¿eres consciente que con ello puedes cargarte tu modelo de negocio?

Más que cargármelo creo que lo estoy mejorando. Si en una hora de mi tiempo puedo ayudar a 20 personas en vez de a una, solo puedo sentirme feliz y satisfecha. Además me considero una persona activa y creativa, y me apasiona vivir experiencias diferentes. Si me preguntas dónde me veo dentro de 20 años no me veo trabajando solo en una consulta. Por lo tanto, el camino que he iniciado está más en coherencia con quién soy.

La idea de escribir un libro te enfoca hacia otro tipo de negocio, la Núria “coach”, nada que ver con una osteópata. ¿Cuál es el balance?

Siempre me he considerado una “acompañante”. Con mis manos acompaño a los tejidos a liberarse, con mi escucha acompaño a las personas a deshacerse de las culpas, con mis talleres acompaño a las personas a vivir de forma saludable y feliz, y con el libro también. El objetivo es ayudar y acompañar a las personas en su proceso de transformación personal. El balance hasta ahora ha sido muy positivo y enriquecedor. Además esto me ha supuesto salir de mi zona de confort y esto me encanta. Hace dos años no tenía ni idea de wordpress, de modelos de negocio, de marketing, etc. Lo que he aprendido hasta ahora ha sido brutal. La Núria de hace dos años no tiene nada que ver con la de hoy, y la de hoy seguro que no tendrá nada que ver con la de dentro de 5 años. Fisioterapeuta, osteópata, escritora, formadora,…estoy abierta a los retos y a los sueños.

¿Nos podrías compartir un secreto para ser tan productiva? Di la verdad, ¿duermes menos horas o algo?

Jaja, duermo entre 7-8 horas. Para mí el secreto es no desconectarse nunca de nuestra brújula interna. Por ejemplo: después de haber hecho ejercicio, desayunar y hacer estiramientos, hago tres cosas que son básicas: la primera es no mirar el whatsapp, ni el correo, ni las redes sociales hasta las 11h de la mañana aproximadamente. Antes de ponerme a realizar las tareas del día medito 10-15 minutos y luego hago mi “revisión vital diaria”, donde tengo plasmada mi misión, mi visión, mi propósito, mis valores, mis objetivos a largo plazo, mis objetivos a corto plazo, las personas que son importantes en mi vida, etc. Hacer esto me centra. Me da foco y energía para realizar las tareas importantes sin dispersarme. Muchas veces nuestras agendas están llenas de tareas para hacer y nos olvidamos del “para qué” las hacemos.  

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